No es hora de callar: reflexiones tras la sentencia de la Corte IDH en el caso Bedoya Lima vs. Colombia

29 de Noviembre de 2021
No es hora de callar: reflexiones tras la sentencia de la Corte IDH en el caso Bedoya Lima vs. Colombia
Crédito foto: Colprensa

¿Qué representa la sentencia de la Corte IDH en el Caso Bedoya Lima para Colombia y la región latinoamericana?

El caso Bedoya Lima y otra Vs Colombia, recién fallado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante, Corte IDH), representa un gran avance en relación con la jurisprudencia sobre violencia sexual y ataques a periodistas en Colombia, con un enfoque particular sobre las violencias basadas en género contra mujeres que ejercen esta profesión.

Violencias cometidas contra Jineth Bedoya

Jineth Bedoya, periodista colombiana, fue secuestrada por paramilitares frente a una cárcel de Bogotá, Colombia, el 25 de mayo del año 2000. Como fue señalado en la sentencia de la Corte IDH, Bedoya venía trabajando con personas que se encontraban privadas de su libertad en dicha cárcel, con la finalidad de visibilizar su situación social y denunciar sus condiciones de vida insalubres e inseguras. Algunas de estas personas, vinculadas a grupos armados, se convirtieron también en sus fuentes para notas periodísticas. El día de los hechos estaba citada para hablar con uno de los reclusos sobre un motín ocurrido en días anteriores, que dejó más de 30 personas fallecidas.

Antes de entrar al penal, Bedoya fue secuestrada, sacada de la ciudad y llevada a un sitio en donde enfrentó actos de  tortura y violencia sexual contra ella, hasta dejarla abandonada en la vía. Sus agresores le dejaron claro que esta era una retaliación por sus investigaciones sobre lo ocurrido en la cárcel y, en particular, el accionar del paramilitarismo en Colombia. Además de estas graves violaciones a sus derechos, Bedoya vivió un proceso re victimizante desde ese momento en sus trámites para acceder a la justicia.

Demoras de hasta 10 años en la recolección de pruebas, expedientes perdidos, verse obligada a contar 12 veces su historia ante entidades públicas, recibir la exigencia de adelantar ella misma la investigación y proveer información al respecto, son algunas de las situaciones re victimizantes que vivió Bedoya y que agravaron el impacto de los hechos en su vida. Si bien Jineth Bedoya decidió continuar con su carrera periodística, y siempre ha estado vinculada a medios de comunicación del país, como lo reconoció la Corte IDH, los impactos de los hechos  han sido profundos en su vida personal y en el acceso a justicia.

La sentencia de la Corte

Unos meses después de cumplirse 21 años de los hechos, y después de dos décadas de investigaciones internas  y diez años de proceso en el Sistema Interamericano, la Corte IDH declaró responsable al Estado colombiano por la violencia ejercida contra la periodista Bedoya, en una sentencia que deja un precedente clave en relación con el estándar de la protección a periodistas que ejercen su labor en contextos de riesgo y la atención a víctimas de violencia sexual.

Algunos elementos clave de la decisión de la Corte son:

1) Reconoce que el conflicto armado colombiano genera una situación de riesgo para quienes ejercen el periodismo en el país. La decisión de la Corte señala que, conforme a antecedentes reportados en casos como Carvajal Carvajal vs. Colombia, y los peritajes allegados al caso, es posible declarar probado un contexto de violencia sistemática contra periodistas, con formas particulares de violencia contra las mujeres que ejercen esta profesión, tales como la violencia sexual, con impactos específicos en su desarrollo profesional. De hecho, el Tribunal cita a la experta Catalina Botero Mariño, cuando señala: al silenciar a las mujeres periodistas se silencian también aquellas historias que usualmente solo cuentan las mujeres” (párr. 113).

2) Reitera el reconocimiento de la violencia sexual como una práctica habitual, extendida, sistemática e invisible contra las mujeres en el contexto del conflicto armado colombiano; identificando que algunas de sus formas afectan los derechos reproductivos (párr. 46). En ese mismo sentido, reconoce que la impunidad es uno de los problemas centrales que enfrentan las víctimas de violencias sexuales en Colombia. Al respecto, la Corte señala que: “A lo anterior se suma el hecho de que la violencia dirigida contra las mujeres ha sido afectada por un “triple proceso de invisibilidad oficial y extraoficial, silencio por parte de las víctimas, e impunidad de los perpetradores” (párr. 47).

3) Establece la responsabilidad directa del Estado colombiano por la persecución y castigo a periodistas que investigan crímenes de Estado en Colombia y deja sentada la necesidad de investigar las acciones desarrolladas directamente por agentes del Estado para facilitar el secuestro y agresión sexual a Jineth Bedoya Lima. En este punto, la Corte afirma: “tras analizar los alegatos esgrimidos por las partes y la Comisión, así como la prueba allegada al Tribunal, la Corte advierte la existencia de indicios graves, precisos y concordantes de la participación estatal en los hechos ocurridos el 25 de mayo de 2000” (párr. 98).

4) Ordena reparaciones de carácter colectivo con miras a una política pública de prevención y atención a víctimas de violencias sexuales en Colombia, y la creación de un espacio físico que les pertenezca, les permita reunirse y generar acciones que faciliten la memoria sobre su experiencia. También ordena la creación de un sistema de información ordenado que dé cuenta de las cifras unificadas de violencias sexuales y violencias contra periodistas (párr. 163 y ss).

El impacto de la sentencia para Colombia y la región

Sin duda alguna, esta decisión de la Corte IDH se traduce en jurisprudencia que debe ser un punto de partida “mínimo” para los Estados parte de la Convención Americana en relación con la protección a periodistas, acciones a desarrollar en casos de violencias sexuales, estándares de prueba especiales que aplican en estas situaciones, y las reparaciones individuales y colectivas a ejecutar.

La sentencia Bedoya Lima vs. Colombia reafirma la dicho en la decisión de Carvajal Carvajal vs. Colombia en 2018, en relación con el contexto de violencia contra periodistas en Colombia, la falta de un sistema adecuado para la atención de ataques a personas que ejercen esa profesión, y las irregularidades en los procesos jurídicos por estos hechos.

Justamente esta decisión va un paso más allá en la jurisprudencia de la Corte Interamericana  sobre protección a periodistas, cuando resalta de forma clara la necesidad de contemplar medidas de reparación que impliquen también la prevención de violencias sexuales contra mujeres en la profesión, analiza las dimensiones de género de los ataques a periodistas en Colombia, y establece la necesidad de construir estadísticas claras al respecto.

También es posible ver avances en esta sentencia cuando se ordena la implementación de políticas para atender a las víctimas de estos delitos, y crear espacios físicos para la memoria de hechos de violencia sexual. Podría incluso decirse que esta decisión añade al estándar interamericano de protección a periodistas  la perspectiva de género, el análisis de riesgos especiales para mujeres en este oficio, y la necesidad de la participación de las víctimas en la construcción de espacios de memoria sobre los hechos que vivieron.

La implementación de este fallo y todas sus medidas de reparación, son una oportunidad para el Estado colombiano para saldar la deuda con las víctimas de violencias sexuales en el país, y crear una política de prevención y atención digna para ellas, de forma que se sientan respaldadas por quien tiene la obligación de protegerlas.

La persistencia y profunda valentía de Jineth Bedoya, quien creó la campaña “No es hora de callar”, ha puesto sobre la mesa la necesidad de hablar de la experiencia de quienes son víctimas de violencias sexuales y ha llevado a que los Tribunales Internacionales como la Corte Interamericana insten a los Estados parte a tomarse en serio la prevención y atención de las violencias sexuales –que han terminado por normalizarse en contextos como el latinoamericano–. También ha dejado en evidencia los impactos específicos enfrentados por las mujeres que ejercen el periodismo y ha permitido que la voz de muchas mujeres pueda ser escuchada.

Que esta decisión continúe el camino de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para proteger a las mujeres vivir en entornos menos violentos, y ejercer su profesión o actividad sin que esto implique un riesgo de vivir violencias basadas en género.

Citación académica sugerida: Alejandra Coll Agudelo & Cristina Rosero Arteaga. No es hora de callar: reflexiones tras la sentencia de la Corte IDH en el caso Bedoya Lima vs. Colombia. Agenda Estado de Derecho. 2021/11/29. Disponible en: https://agendaestadodederecho.com/sentencia-de-la-corte-idh-en-el-caso-bedoya/

Palabras clave: Corte IDH, Bedoya, Lima, Colombia.

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ACERCA DE LAS AUTORAS
Alejandra Coll Agudelo

Abogada, Magistra en Estudios de Género, investigadora en derechos de las mujeres. Actualmente es asesora de incidencia en el Centro de Derechos Reproductivos.

Cristina Rosero Arteaga

Abogada, Máster en Derechos Humanos, Democracia y Globalización. Actualmente es asesora legal en el Centro de Derechos Reproductivos.

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