Desafíos para el nuevo gobierno de Honduras

6 de Abril de 2022
Desafíos para el nuevo gobierno de Honduras
Tomada de Twitter cuenta oficial @GobiernoHN

El nuevo gobierno de Honduras enfrenta grandes retos, ya que, ha encontrado a una sociedad herida por la corrupción y la impunidad, y necesitada de un verdadero proceso de reconciliación

Elecciones históricas, desafíos históricos

Hay cuatro razones que hicieron históricas las recientes elecciones hondureñas. En primer lugar, hubo una alta participación que rondó el 70% del censo electoral. La última vez que hubo una participación por encima de este porcentaje fue en 1997 con un 72,7%.

Uno de los grandes desafíos en términos democráticos es lograr la recuperación de la confianza ciudadana en la democracia, mediante la implementación de reformas electorales que permitan la despolitización partidaria de los órganos electorales y de justicia electoral, y eviten que las personas “enemigas de la democracia” accedan al poder público, particularmente quienes están vinculados a la corrupción, al narcotráfico y a violaciones a derechos humanos.

En segundo lugar, hubo una importante participación de la juventud, cuya experiencia con la democracia ha sido traumática en el sentido de enfrentar un golpe de Estado en 2009, presenciar un fraude electoral en 2017 y crecer bajo el mando de dos gobiernos del Partido Nacional caracterizados por el autoritarismo, la represión, la impunidad, la militarización y la corrupción.

Por tanto, para garantizar la preservación de la democracia es fundamental, como lo señala la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que las personas estén convencidas, por su propia experiencia personal, de que ése es efectivamente el mejor modelo de organización política, éstas serán la mejor garantía contra dictaduras tradicionales y contra otras formas autoritarias de gobierno”.

En tercer lugar, existe la posibilidad de que las próximas elecciones el pueblo hondureño de la estocada final al bipartidismo de los partidos Nacional y Liberal. Desde el golpe de Estado, este último se convirtió gradualmente en cómplice y apéndice del segundo en la adopción de medidas que atentan contra los intereses de las grandes mayorías.

Una de las grandes debilidades del nuevo gobierno es la falta de las mayorías necesarias para promover reformas estructurales que desmoten los enclaves autoritarios dentro del Estado y allanen el camino hacia la democratización del país. Sin embargo, no se puede descartar que los sectores democráticos y marginados de dichos partidos reflexionen que posiblemente se encuentran ante la última oportunidad para demostrar que el autoritarismo de estos 14 años solo ha sido un paréntesis nefasto para su democracia interna y de la nación.

Al respecto, es importante resaltar dos hechos que nos indican los movimientos internos dentro del bipartidismo: primero, la reciente crisis en el Congreso Nacional en el que se juramentaron dos juntas directivas, una de la alianza gobernante y otra del bipartidismo junto con diputados disidentes del partido LIBRE de la presidenta Castro Sarmiento, son una muestra del poder que aún conservan los sectores que formaron parte del régimen de Juan Orlando Hernández.

Aunque el partido Nacional cuenta con 44 diputadas y diputados, 22 de ellos fueron elegidos por primera vez y quieren desvincularse del pasado reciente en el que su partido ha gobernado ininterrumpidamente desde el golpe de Estado de 2009. Esto representa una oportunidad para el gobierno de Castro Sarmiento como quedó evidenciado con la derogación casi unánime de la llamada “Ley de Secretos Oficiales”, en donde esas 22 diputadas y diputados votaron a favor, pese a que era una norma toral para el sostenimiento del régimen anterior comandado por su propio partido.

Y, en cuarto lugar, estas elecciones han provocado una fisura en el patriarcado político, en tanto que Xiomara Castro Sarmiento fue elegida como la primera mujer presidenta desde el retorno formal a la democracia en 1982.

Pese a ello, este proceso electoral ha demostrado que todavía queda mucho por hacer, ya que, en el nivel legislativo, 34 mujeres son diputadas frente a 94 hombres, 7 más que en las elecciones de 2017, pero lejos de las 42 de las elecciones de 2013. Por su parte, en el Parlamento Centroamericano solo hay 5 mujeres frente a 15 hombres; y, en el ámbito municipal, de las 298 alcaldías, apenas 18 tienen al frente una mujer.

Finalmente, el gabinete está conformado por apenas 5 mujeres al frente de las 16 secretarías de Estado, una menor que el segundo gobierno de Juan Orlando Hernández. Esto contrasta abiertamente con el discurso de igualdad que viene pregonando la presidenta Castro Sarmiento.

El gran desafío: destruir el binomio corrupción e impunidad

Desde el golpe de Estado de…, Honduras ha experimentado un grave deterioro de la institucionalidad democrática que no puede comprenderse, como lo señala la CIDH, sin la impunidad estructural y la corrupción que han erosionado la confianza en las instituciones públicas, y la desigualdad que está enraizada en un sistema que beneficia a unas cuantas personas que tienen relaciones con altas esferas del poder político y privado.

En este sentido, la lucha contra la pobreza y la desigualdad que azota el país pasa necesariamente por un combate decidido en contra de la corrupción y la impunidad. Por ello, dos medidas son urgentes y necesarias en este momento de transición: en primer lugar, la concreción del anuncio de la presidenta Castro Sarmiento de la creación de una Comisión Internacional contra la Corrupción e Impunidad en Honduras, tomando en cuenta las lecciones aprendidas de las experiencias con la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

Y, en segundo lugar, avanzar hacia un verdadero proceso de justicia transicional que permita transitar de tres situaciones graves y masivas de violaciones a derechos humanos, hacia la reconciliación nacional. Como sociedad necesitamos enfrentar los crímenes del pasado, tanto de los años ochenta y del golpe de Estado de 2009, como los de la crisis postelectoral, e identificar los enclaves autoritarios que todavía controlan el Estado generando impunidad y corrupción.

Una manera de hacerlo es instalando una Comisión de la Verdad que revise y actualice los informes del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos sobre las desapariciones forzadas en los 80, de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación sobre los crímenes del golpe de Estado y de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras sobre los crímenes del fraude electoral.

Solo así Honduras podrá ofrecer justicia y verdad a una sociedad herida y necesitada de reconciliación, reconociendo que esta no puede darse sin conocimiento de la verdad y sin sanción de las personas responsables de tales crímenes, particularmente de las que todavía se encuentran en altas estructuras del Estado o reciben beneficios sociales de éste.

No obstante, para ambos desafíos se requiere un Ministerio Público y una Corte Suprema de Justicia con imparcialidad, competentes e independientes. Para lograrlo, un paso fundamental es despolitizar y superar todas las irregularidades en el proceso de selección de las altas autoridades del Estado que, hasta el momento, evidencian la primacía de criterios políticos sobre la meritocracia, evitando así la existencia de instituciones públicas que luchen frontalmente contra la impunidad.

Citación académica sugerida: Mejía Rivera, Joaquín, A. Desafíos para el nuevo gobierno en Honduras. Agenda Estado de Derecho, 2022/04/06. Disponible en: https://agendaestadodederecho.com/desafios-para-el-nuevo-gobierno-de-honduras/

Palabras clave: Honduras, impunidad y corrupción, justicia transicional

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ACERCA DEL AUTOR
Joaquín A. Mejía Rivera

Doctor en Derechos Humanos. Investigador del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación, y coordinador adjunto del Equipo Jurídico por los Derechos Humanos.

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