La representación femenina en las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales de América Latina: identificando trayectorias de inclusión y perfiles de juezas

15 de Octubre de 2021
La representación femenina en las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales de América Latina identificando trayectorias de inclusión y perfiles de juezas

La diversidad dentro de los Poderes Judiciales es fundamental para su correcto funcionamiento ya que, entre otras cosas, garantiza la representatividad en las deliberaciones y aumenta la legitimidad de las decisiones de las cortes. Según datos de Women on High Courts, en el 2013, en promedio, las mujeres ocupaban el 21% de los puestos en las Cortes Supremas del mundo. La baja representación femenina en las altas cortes es una realidad que afecta por igual a todas las regiones geográficas o niveles socioeconómicos de los países ya que en el 2016 la participación femenina en países de la OECD fue del 33% y en América Latina del 29%. La situación latinoamericana es aún más alarmante cuando analizamos la participación femenina en los puestos de toma de decisión dentro del poder judicial como lo es la presidencia de las altas cortes: desde 1900 hasta la actualidad dicho puesto estuvo ocupado solamente por 43 juezas (sobre un total de 4.057 juezas y jueces). ¿Cómo ha sido la evolución en la dinámica de entradas y salidas de las juezas en los últimos 30 años? ¿Quiénes son las juezas que han logrado llegar a puestos de poder? Para responder a estos interrogantes creamos una base de datos con información acerca de la diversidad de género en 18 Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales de América Latina desde 1990 hasta 2021.

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Evolución de la participación femenina en la justicia

Desde 1990 hasta la actualidad las mujeres se han incorporado de forma constante pero paulatina a las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales. En 1990 el porcentaje promedio de participación femenina en las altas cortes para los países de la región era menor al 5% y en la actualidad es del 29% (ver Figura 1). Es decir que de un tribunal conformado por 10 miembros tres serían mujeres. El patrón y dinámica de incorporación femenina en las Cortes Supremas es similar al de los Tribunales Constitucionales, en ambos casos se ve una lenta y sostenida inclusión. Si bien la evolución promedio de la participación femenina en las cortes de la región ha ocurrido sin sobresaltos, la inspección de datos para cada país da cuenta de dinámicas interesantes a destacar.

Figura 1. Porcentaje promedio de mujeres en las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales de la región (1990-2021)

Nota: el porcentaje promedio de juezas fue calculado tomando como base el número total de miembros establecidos por la constitución

En primer lugar, los Tribunales Constitucionales de Bolivia, Colombia y Ecuador han demostrado tener una mayor participación femenina respecto a la Corte Suprema de sus países. Es interesante destacar que durante los últimos años la brecha de género se ha reducido acercándose en ambos casos a una paridad de género.

En segundo lugar, es interesante señalar que en aquellos países en donde la participación femenina superó el 50% de las vacantes en las Cortes Supremas y/o Tribunales Constitucionales, lo hizo apenas por un breve período. Estos resultados abonan a la literatura existente que ha identificado las dificultades para consolidar la inclusión femenina.

Figura 2. Porcentaje de mujeres en las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales por país (1990-2021)

Nota: el porcentaje promedio de juezas fue calculado tomando como base el número total de miembros establecidos por la constitución.

En tercer lugar, la Figura 2 muestra que han existido al menos 3 dinámicas de incorporación femenina en las altas cortes: cíclica, ascendente y estancada. Un primer grupo de países como por ejemplo Bolivia, Ecuador, Honduras y Uruguay han tendido procesos cíclicos con aumentos y reducciones en el porcentaje de mujeres en sus cortes haciendo que la incorporación no sea sostenida en el tiempo. Un segundo grupo de países como por ejemplo Chile, México, Nicaragua y Venezuela han aumentado la representación femenina de forma sostenida a lo largo de los años, algunos de ellos de forma más acelerada que otros (como por ejemplo Venezuela). Finalmente, un tercer grupo de países como por ejemplo Argentina, Brasil y República Dominicana se han estancado en el proceso de inclusión femenina a tasas que distan de alcanzar la paridad de género. Es importante notar que estos tres patrones de inclusión se manifiestan en países con niveles muy distintos de independencia judicial.

Estabilidad de las juezas en las Cortes y Tribunales

Desde 1990 hasta la actualidad las juezas de las Cortes Suprema y Tribunales Constitucionales han durado, en promedio, el mismo número de años que los jueces: en las Cortes Supremas las juezas 7,5 años y los jueces 8 años, y en los Tribunales Constitucionales las juezas 6,4 años y los jueces 5,9 años (ver Tabla 1). Sin embargo, quienes integraron las Cortes Supremas han gozado de mayor estabilidad que sus contrapartes en los Tribunales, en parte como resultado de la diferente duración de los mandatos constitucionales. Los datos desagregados por país permiten identificar diferencias respecto a la duración de los miembros de las altas cortes. En Brasil, Chile y Perú las juezas de los Tribunales Constitucionales han durado entre 3 y 2 años más que los hombres, y las juezas de la Corte Suprema de Nicaragua 3 años más que los hombres. En Chile y Costa Rica las juezas de las Cortes Supremas han durado entre 4 y 3 años menos que los hombres. 

Tabla 1: Promedio de años en las altas cortes según sexo (1990-2021)

Tabla 1: Promedio de años en las altas cortes según sexo (1990-2021)

Nota: para el cómputo se incluyeron a las juezas y jueces que están actualmente en el cargo.

Breve radiografía de las juezas de las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales

Desde 1900 hasta la actualidad las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales estuvieron integrados por un total de 4.057 miembros, siendo 294 mujeres (7,24%). De las 294 juezas, 237 formaron parte de Cortes Supremas y 57 de Tribunales Constitucionales. No obstante, la representación femenina ha sido baja en ambas instituciones (6,6% en Cortes Supremas y 11,4% en Tribunales Constitucionales). En esta sección presentamos información relacionada con las juezas que integraron ambas instituciones para poder identificar el perfil de las mujeres que lograron llegar a las máximas instituciones dentro de la justicia. Si bien el objetivo fue investigar a cada una de las 294 juezas, no siempre se pudo encontrar información sobre todas ellas, es por eso que en las siguientes secciones se detalla la cantidad de observaciones para las cuales se encontró información.

Edad: las juezas han sido designadas con una edad promedio de 52 años. La jueza más joven fue Cecilia Calderón de Castro de Ecuador designada con 31 años mientras que las juezas con mayor experiencia fueron Martha Olga García Santamaría de República Dominicana y Myriam Peña Candia de Paraguay con 71 años (datos basados en información de 149 juezas sobre un total de 294). Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay se ubican por encima de la edad promedio registrando las tasas más altas para la región (entre 65 y 59 años) mientras que Nicaragua, Ecuador, Guatemala y Panamá registran las tasas más bajas de edad de las juezas (oscilando en promedio entre 46 y 48 años).

Perfil de las juezas: en su gran mayoría las mujeres que integraron las altas cortes de la región vienen de la carrera judicial (86%) y del ámbito de la academia (62%), mientras que solamente un número reducido proviene de la vida política (30%). El perfil más común de jueza es aquel que combina la carrera judicial con la académica (datos basados en información de 200 juezas aproximadamente sobre un total de 294). Para un número reducido de juezas hemos encontrado el año de ingreso al Poder Judicial pudiendo calcular el número de años promedio que trabajaron en la justicia antes de ingresar a la Corte Suprema o Tribunal Constitucional (datos basados en información de 112 juezas aproximadamente sobre un total de 294). En promedio, las juezas trabajaron 21 años antes de llegar a las altas cortes. La jueza Carmen María Argibay de Argentina es una excepción a dicha tendencia ya que dedicó 46 años al servicio judicial antes de su designación en la Corte Suprema.

Formación académica: las juezas que integraron las altas cortes en la región han contado una larga formación académica ya que el 69% de ellas obtuvieron (además de la licenciatura) una diplomatura o especialización (10%), Maestría (31%) o Doctorado (28%) (datos basados en información de 137 juezas sobre un total de 294). Las principales áreas de especialización dentro del derecho de las juezas son: penal (23%), constitucional (18%), civil (15%) y público (12%) (datos basados en información de 186 juezas sobre un total de 294).

Comentarios finales

Desde 1990 hemos presenciado un aumento de la representación de las mujeres en las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales de la región, no obstante, dicha incorporación fue lenta y aún dista de alcanzar niveles de paridad de género. Uno de los principales desafíos en la evolución de la participación femenina ha sido la dificultad por sostener los cupos ya ganado dentro de los tribunales. En varios países se evidencian patrones cíclicos de incorporación femenina. Así mismo, es importante señalar que en aquellos países en donde la proporción femenina superaba a la masculina fue solamente por un breve período. El análisis biográfico de las juezas revela que quienes han integrado las altas cortes en la región han tenido una sólida formación académica y una larga experiencia dentro del Poder Judicial de su país previo a la designación en el máximo tribunal.

Notas

[1] Agradecemos la colaboración de Lucia Demeco, Isabelle Grassel, Emily Lugg, Margaret Murphy, Rebeca Santa Maria y Sierra Stinson para la recopilación de información y armado de base de datos.

[2] Si bien la diversidad es un concepto multidimensional, en este caso analizamos la diversidad de la representación femenina en las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales, quedando para futuros análisis otros aspectos que hacen a la diversidad dentro de la justicia como la etnia y religión.

[3] Los países que se proponen estudiar son: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, y Venezuela.

 

Notas

Citación académica sugerida: Castagnola, Andrea y Pérez-Liñán, Aníbal . La representación femenina en las Cortes Supremas y Tribunales Constitucionales de América Latina: identificando trayectorias de inclusión y perfiles de juezas , Agenda Estado de Derecho, 2021/10/13. Disponible en: https://agendaestadodederecho.com/america-latina-representacion-femenina-en-las-cortes-supremas-y-tribunales/

Palabras clave: justicia, mujeres, América Latina

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ACERCA DE LOS AUTORES
Andrea Castagnola
Andrea Castagnola

Ph.D. en Ciencias Políticas (2010) de la Universidad de Pittsburgh y un Postdoctorado en Métodos Cuantitativos de la Universidad de Bergen (2017), Noruega. Es profesora adjunta del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Torcuato Di Tella y consultora externa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial.

Aníbal Pérez-Liñán

Profesor de Ciencia Política y Asuntos Globales en la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos)

Editor principal de ‘Latin American Research Review, la revista de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (Lasa). Su trabajo explora cuestiones de democratización, diseño institucional y Estado de derecho en perspectiva comparada.

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