Ecuador enfrenta una crisis de seguridad marcada por crimen organizado, corrupción y violencia. Este análisis revisa indicadores, respuestas estatales y los desafíos urgentes para reconstruir la seguridad.
Hace dos años (2023), realizamos una descripción de la difícil situación en seguridad que atravesaba Ecuador, recapitulando el pasado, presente y futuro de la crisis. Coincidentemente, ese mismo año, la organización Iniciativa Global publicó por primera vez el Índice Global de Delincuencia Organizada, y anunció que su próxima entrega sería luego de dos años (2025). Tras la publicación del nuevo informe, los resultados hablan por sí mismos: Ecuador pasó del onceavo al cuarto puesto a nivel global, sufriendo un incremento en prácticamente todas las variables de criminalidad contempladas por la metodología aplicada.
De acuerdo con el Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado, en el año 2023, las muertes violentas llegaron a 8,004. El año 2024 cerró con 7,033 homicidios intencionales (una reducción del 14.7% respecto del año anterior). Ahora bien, solo en el primer semestre del año 2025 ya se registraban 4,619 muertes violentas en el país, por lo que muchos vaticinan que de mantenerse la media se transformaría en el año más violento de la historia del Ecuador. Esa proyección no solo se cumplió, sino que fue superada: el año cerró con un total de 9.216 homicidios. La mayoría de las víctimas fueron hombres jóvenes de entre 18 y 29 años, y la mayor parte de los hechos ocurrieron en vías públicas, lo que confirma la normalización de la violencia extrema en los espacios cotidianos.
Antiguos y nuevos síntomas El consumo de cocaína sigue en ascenso en el mundo y Ecuador continúa siendo uno de los grandes centros de acopio de esta droga en la región por su frontera compartida con Colombia, principal productor mundial. Los grupos disidentes guerrilleros colombianos se han constituido en los principales proveedores regionales del alcaloide y tienen como clientes a organizaciones criminales transnacionales que, a su vez, mantienen alianzas con grupos delincuenciales locales, a los cuales se les continúa pagando con producto y armas.
A lo anterior se suma, en los últimos 5 años, la incursión de estos grupos en actividades de minería ilegal de oro. Por los precios recientes de este mineral, se calcula que esta actividad ya supera los réditos económicos del narcotráfico, especulándose hasta USD$ 1,300 millones de dólares. En este sentido se ha acentuado la lucha por territorios, en aras de lograr el control de los puntos de explotación aurífera.
En este contexto, en el Ecuador se han identificado, al menos, 22 organizaciones criminales, de las cuales se destacan principalmente “Choneros” y “Lobos”. Sin embargo, las condiciones antes descritas han generado un ambiente de competitividad delincuencial que se ha traducido en constantes pugnas de poder entre estas organizaciones, además de la diversificación de actividades ilícitas como extorsiones, lo cual está desencadenando una permanente lucha de territorios para controlar rutas, que a su vez se manifiesta a través de violencia en las calles.
A lo anterior se suman altos índices de corrupción materializados en la penetración de estas organizaciones en las fuerzas del orden (caso Alto Punino), administración de justicia (Casos Metástasis, Purga y Plaga) y la cooptación de gobiernos autónomos descentralizados (Caso Municipio de Durán). En este punto, tal vez, el fenómeno más preocupante es la cantidad de candidatos de elección popular y funcionarios electos asesinados en los últimos años, lo que hace todavía más evidente el riesgo inminente para las estructuras democráticas producto de la crisis en seguridad. Todo esto sin mencionar que tanto la Corte Nacional de Justicia como la Fiscalía General del Estado tienen autoridades prorrogadas en funciones, con concursos de designación todavía pendientes.
De otra parte, y pese a los esfuerzos de la Unidad de Inteligencia Financiera nacional (UAFE), que ha promulgado algunos proyectos de reforma al sistema de prevención de lavado de activos, la capacidad de ejecución de controles y la eventual promoción de estos a pronunciamientos judiciales en firme por delitos como enriquecimiento ilícito, testaferrismo, lavado de activos entre otros, sigue siendo marginal, traduciéndose esto en una disposición de recursos formidable para las organizaciones delictivas.
Finalmente, y tal vez la situación más alarmante, es el incremento de la participación de menores de edad en estructuras delincuenciales, así como el deterioro del sistema de rehabilitación social que enfrenta múltiples cuestionamientos a nivel internacional, principalmente en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Esto da cuenta del impacto que tiene la delincuencia en los sectores más vulnerables y económicamente desfavorecidos.
En noviembre de 2023, un nuevo gobierno de transición asumió el poder a raíz de la implementación de la ´muerte cruzada´ decretada en mayo de ese mismo año por el entonces presidente Guillermo Lasso. Si bien el problema de seguridad ya representaba el eje fundamental del plan de gobierno del presidente entrante (Daniel Noboa Azín), su urgencia se intensificó a partir de una serie de atentados y disturbios suscitados en la ciudad de Guayaquil en los primeros días de enero de 2024, luego de la fuga del líder de “Los Choneros”, Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, que tuvieron como corolario la toma de un canal de televisión. La crisis, que se originó por una serie de traslados de reos a otros centros carcelarios, escaló hasta que el gobierno decretó estado de excepción por conflicto armado no internacional (CANI) y una ley económica urgente que incrementó el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 15%.
A partir de estos hechos, la estrategia en materia de seguridad denominada “Plan Fénix” (respecto de la cual no se tiene detalles, pues ha sido declarada como reservada por razones de seguridad nacional), se ha centrado en la declaratoria sucesiva de varios regímenes de excepción y la implementación de operativos de control y pesquisa enfocados en el decomiso de armas, incautación de drogas e intervención militar de las cárceles, todo esto en el marco del CANI.
A lo anterior se suma, una consulta popular y referéndum en el año 2024, que se tradujo en la enmienda constitucional que permitía la extradición de nacionales, y una serie de reformas a cuerpos normativos para la incorporación de las Fuerzas Armadas en actividades de seguridad interna; endurecimiento de penas en el Código Orgánico Integral Penal; reformas a la Ley de Extinción de Dominio; entre otras. Las cifras mostraron una mejoría provisional hacia el cierre del año 2024, principalmente en cuanto a estabilización y decrecimiento de la violencia en cárceles y muertes violentas; sin embargo, el problema estaba lejos de un cierre definitivo.
En abril del año 2025 el gobierno logró reelegirse y el eje central de la agenda seguía siendo la seguridad. Con amplia mayoría legislativa se aprobaron, desde junio, una serie de leyes económicas urgentes de iniciativa presidencial en materia de seguridad e inteligencia, que además de ser criticadas por las competencias entregadas al Ejecutivo, luego fueron declaradas inconstitucionales por la Corte Constitucional. Entre tanto, pese a haber logrado hitos como la captura y extradición a alias ‘Fito’, a EE.UU., las cifras de inseguridad y violencia experimentaron repuntes, y las críticas no se hicieron esperar.
En este contexto, el gobierno luego concentró los esfuerzos en la convocatoria a una asamblea constituyente, tal y como lo había ofrecido en campaña, con miras a reconstituir desde ahí su política de seguridad. Sin embargo, el 16 de noviembre de 2025, el pueblo ecuatoriano se opuso a esa iniciativa y a al menos otras tres reformas constitucionales, entre las que se incluía levantar la prohibición de establecimiento de bases militares extranjeras en territorio nacional. Esto ha generado que el gobierno reconduzca su estrategia de regreso al foro legislativo y a optimizar sus mecanismos de gestión en seguridad.
Todo apunta a que el gobierno deberá cambiar de estrategia en el año 2026 en materia de seguridad. Cuenta con aliados importantes como Estados Unidos e Italia, pero donde de verdad debe concentrar esfuerzos es en la lucha contra las economías ilegales, optimizando la prevención, control y pesquisa de activos ilícitos. En este contexto, instituciones como la Ley de Extinción de dominio son fundamentales para el futuro. De otra parte, es menester realizar una evaluación del desempeño de los funcionarios judiciales y designar a la brevedad a las autoridades de la Corte Nacional de Justicia y de la Fiscalía General del Estado, que permitan concretar la ejecución de estos esfuerzos.
Es importante además avanzar hacía la estructuración de cuerpos investigativos ajenos a la Policía Nacional que colaboren con Fiscalía General del Estado, de tal forma que se puedan desconcentrar las investigaciones y segmentar el manejo de la información sensible. A lo anterior se debe sumar el eje económico nacional, de tal manera que permita articular una política pública de inclusión social que limite el acceso de las estructuras delincuenciales a barrios de escasos recursos y a los menores de edad. Igualmente, es preciso cumplir con la oferta de segmentación carcelaria que permita retomar el control del sistema de rehabilitación social muy cuestionado por el sistema interamericano de derechos humanos. Esperemos que en la siguiente visita la condición nacional haya mejorado.
Citación académica sugerida: Cassanello Foghini, Nino. Crisis de seguridad en Ecuador: Pasando visita. Agenda Estado de Derecho. 2026/01/29. Disponible en: https://agendaestadodederecho.com/crisis-de-seguridad-en-ecuador/
Palabras Clave: Ecuador, Seguridad, Delincuencia Organizada
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Abogado con mención en Derecho Económico por la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG), Magister en Derecho Penal, por la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), Docente de posgrado de la materia de Delincuencia Organizada y Seguridad del Estado UEES, en la maestría de Derecho Penal. Docente de Derecho Penal, en pregrado de la materia Derecho Penal. Universidad Técnica Empresarial de Guayaquil (UTEG). Ex Subsecretario General Anticorrupción de la Presidencia de la República del Ecuador.
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Abogada colombiana, LLM en International Legal Studies por la Universidad de Georgetown y Máster en Argumentación Jurídica por la Universidad de Alicante. Es candidata a Doctora en Derecho por la Universidad de Georgetown. Actualmente se desempeña como Directora Asociada en el O'Neill Institute for National and Global Health Law y es docente en la Universidad de Georgetown y en programas de especialización y maestría en diversas universidades de América Latina. Anteriormente trabajó en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos donde tuvo varios cargos, principalmente como Coordinadora de la Sección de Casos a cargo de la etapa de fondo y del litigio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Es profesora ayudante e investigadora predoctoral en el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Tiene un Máster en Democracia y Gobierno, y un Máster en Gobernanza y Derechos Humanos, ambos de la UAM. Es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Central de Venezuela. Es integrante del Lab Grupo de Investigación en Innovación, Tecnología y Gestión Pública de la UAM. Su tesis doctoral aborda la relación entre género, tecnologías y sector público, con un especial énfasis en la Inteligencia Artificial. También ha publicado sobre innovación pública y colaboración entre administraciones públicas y ciudadanía. Formó parte del equipo editorial de Agenda Estado de Derecho desde 2020 hasta febrero de 2022.
Abogada de la Universidad de Chile y Magíster en Derecho Internacional de la Universidad de Cambridge. En el ámbito profesional, se ha desempeñado en el extranjero como asistente legal en la Corte Internacional de Justicia y consultora para la International Nuremberg Principles Academy. En Chile, ha trabajado como abogada para el Comité para la Prevención de la Tortura, y actualmente se desempeña en la División de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Asimismo, es académica de Derecho Internacional Público en la Universidad de Chile. Sus áreas de investigación incluyen el derecho internacional de los derechos humanos, la regulación de la actividad policial y su conformidad con estándares internacionales, el derecho internacional humanitario y el derecho penal internacional.
Ex Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hasta el 5 de octubre de 2020. Abogado y docente uruguayo egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República de Uruguay (Udelar). Actualmente es senior fellow en El Diálogo Interamericano (The Interamerican Dialogue) y consultor en libertades informativas de UNESCO y organizaciones de la sociedad civil. Se desempeña como Secretario de Relaciones Internacionales y Gobierno Abierto del Gobierno de Canelones (Uruguay).
Docente y conferenciasta en el campo de la libertad de expresión y el derecho a la información en prestigiosas universidades, entre ellas American University (Washington), Unam (México), Universidad Carlos III (España), Stanford (California), Universidad del Pacífico (Perú), UBA (Argentina) Universidad Diego Portales (Chile), Udelar (Uruguay) y Universidad de los Andes (Colombia). Periodista, columnista y colaborador asiduo en distintos medios de comunicación.
José Luis Caballero Ochoa es Licenciado en Derecho por el Tecnológico de Monterrey, Campus Chihuahua; Maestro en Derecho, por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Doctor en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de España. Diplomado en derechos humanos y procesos de democratización por la Universidad de Chile. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Es académico – investigador en el Departamento de Derecho en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, del que fue su Director por seis años. Actualmente es Comisionado de la Comisión Internacional de Juristas. Ha participado o participa en diversas comisiones o consejos públicos, ciudadanos y académicos en México, entre los que destacan: el Consejo de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal; la Junta Directiva del Instituto Federal de la Defensoría Pública; el Comité Consultivo del Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; el Comité Académico y Editorial del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la Comisión de Selección del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción, entre otros. Docente en diversos programas académicos en materia de derecho constitucional y derechos humanos en centros de educación superior nacionales, y ponente en congresos y foros académicos especializados en México, Argentina, Brasil, Chile, Guatemala, Colombia, España, Estados Unidos y Perú. Su papel como consultor y especialista ha implicado la elaboración de proyectos de ley, dictámenes técnicos bajo la figura de amicus curiae y peritajes internacionales. Su obra publicada consiste en más de 80 capítulos de libros y artículos en revistas especializadas sobre derecho constitucional, derechos humanos y derecho internacional de los derechos humanos, así como algunos libros en estas materias.
Doctorando en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (Argentina); Master en Derecho Penal y Procesal Penal por Osgoode Hall Law School, Universidad de York (Canadá); Diplomado Latinoamericano sobre Reforma Procesal Penal por la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales (Chile); Abogado con orientación en Derecho Penal por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Actualmente es el Director de Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP). Durante 8 años fue el Director del Área de Capacitación del Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), organismo internacional de la Organización de Estados Americanos (OEA), creado en 1999 por resolución de la Asamblea General de la OEA, con sede en Santiago de Chile.
Fiscal de la Procuración General de la Nación Argentina. Es abogada por la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió con diploma de honor, Especialista en derecho penal y procesal penal por la Universidad Torcuato Di Tella y Máster en Derecho por la Universidad de Georgetown. Fue becaria de la Fundación Fulbright y perita de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Es profesora de Garantías Constitucionales del Derecho Penal Sustantivo y Procesal Penal de la Universidad de Buenos Aires, de Género y Derecho Penal en la Maestría en Derecho Penal de la Universidad de San Andrés y profesora invitada en distintas universidades, de grado y posgrado. Es autora de varios artículos en publicaciones académicas sobre temáticas de género y derecho penal y de garantías constitucionales en el proceso penal.
Abogado, Magíster en Derecho y Posgrado en Derecho Constitucional y Derechos Humanos por la Universidad de Palermo. Profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Responsable del Programa para la Aplicación de Instrumentos de Derechos Humanos del Ministerio Público de la Defensa de la Nación. Integrante de la Red Latinoamericana de Académicas/os del Derecho - ALAS. Fue docente en diferentes universidades de Argentina, e investigador y docente en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Chile. Sus temas de especialización son Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Acceso a la Justicia y No Discriminación.
Director Ejecutivo de Fundación Ciudadanía y Desarrollo, contacto nacional de Transparencia Internacional en Ecuador. Abogado y máster en Dirección y Gestión Pública, así como en Acción Política, Fortalecimiento Institucional y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho. Fue miembro suplente de la Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador y asesor constitucional en el Consejo de Participación Ciudadana. Fellow del Centro para la Democracia, el Desarrollo y el Estado de Derecho de la Universidad de Stanford. Consultor para organizaciones nacionales e internacionales en temas de derechos humanos, libertad de expresión, acceso a la información, participación ciudadana, transparencia y lucha contra la corrupción.
Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de la República de Uruguay, magíster en Estudios Políticos por la Universidad Metropolitana de Venezuela y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Santa María con especialización en Gobernabilidad y Gerencia Política por la Universidad Católica Andrés Bello y The George Washington University. Autor del libro «Venezolanos en el Uruguay» (2019). Trabaja como editor de la plataforma Diálogo Político y coordinador de proyectos del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer.
Abogado egresado de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala y con un Máster en Economía de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. En la actualidad, desempeña el cargo de Editor Asistente en el blog de la International Association of Constitutional Law (IACL) y es Director del área de Estudios Jurídicos en la Fundación Libertad y Desarrollo, un think tank basado en Ciudad de Guatemala. A nivel docente, ejerce como profesor tanto en la Universidad del Istmo como en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Adicionalmente, es columnista para el periódico guatemalteco La Hora. Sus principales áreas de investigación son el derecho constitucional y el derecho electoral.
Vicepresidenta de incidencia y litigio internacional del Robert F. Kennedy Human Rights. Baeyens lidera la estrategia de incidencia legal en derechos humanos de la organización, incluyendo el litigio de casos de alto impacto ante mecanismos de la ONU y sistemas regionales de protección, en temáticas relacionadas con la protección del espacio cívico y la lucha contra la discriminación, violencia e impunidad. Previamente se desempeñó como oficial de asuntos políticos en la ONU y como oficial de derechos humanos en la CIDH, donde también coordinó la Relatoría sobre personas defensoras. Es profesora adjunta de la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown. Recibió su título de abogada de la Universidad de Ibagué, Colombia, y su LL.M en derecho internacional de los derechos humanos de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos.
Juez electo de la Corte Internacional de Justicia, además de profesor y director del Departamento de Derecho Público de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y fundador del Centro de Derecho Internacional (CEDIN) y del Anuario Brasileño de Derecho Internacional. Tiene un máster de la UFMG y un doctorado de la Universidad París X Nanterre, y ha trabajado como jurista adjunto en el CIJ. Ha sido profesor visitante en el Institut des Hautes Études Internationales de la Université Panthéon-Assas Paris II, la Université Caen Basse-Normandie, la Université Paris-Ouest Nanterre la Défence y el Centro Lauterpacht de Derecho Internacional (Universidad de Cambridge, Reino Unido).
Abogado venezolano, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello. LL.M. en derecho internacional de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y Magíster en políticas públicas de la Universidad de los Andes, en Colombia. Actualmente se desempeña como asesor legal senior del Centro de Derechos Reproductivos y docente de la Universidad de los Andes. Fue abogado de la Secretaría de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Directora Ejecutiva de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF por sus siglas en inglés) organización regional dedicada a promover el Estado de derecho y los derechos humanos en América Latina. Antes de unirse a DPLF, fue Coordinadora Adjunta de la Unidad de Investigaciones Especiales de la Comisión de la Verdad de Perú, a cargo de la investigación de graves violaciones de derechos humanos ocurridas durante el conflicto armado interno en ese país. Previamente trabajó en la Adjuntía para los Derechos Humanos de la Defensoria del Pueblo de Perú y formó parte del equipo legal de la Coalición Contra la Impunidad (Alemania) que promovió el procesamiento penal en ese país de militares argentinos responsables de la desaparición de ciudadanos alemanes durante la dictadura argentina. Katya realizó sus estudios de derecho en la Pontifica Universidad Católica del Perú y de maestría en derecho internacional público en la Universidad de Heidelberg, Alemania.
Experto afiliado al Constitution Transformation Network de la Universidad de Melbourne e investigador asociado de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. Doctor en Derecho por la Escuela de Derecho de la Universidad de Melbourne y una Maestria en Derecho Público e Internacional en esa misma casa de estudios, y una Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rafael Landívar. Tiene experiencia en gobierno, especificamente en negociacion de tratados y convenciones, litigio en instancias internacionales e implementacion de instrumentos en materia de derechos humanos, y como consultor para organismos financieros internacionales.
Candidato a doctor por la Facultad de Derecho de la Universidad de Ottawa (Canadá). Director de la Clínica de Derechos Humanos del Centro de Investigación y Enseñanza en Derechos Humanos (HRREC) y profesor de la Sección de Derecho Civil de la Universidad de Ottawa. Anteriormente trabajó en la Comisión Andina de Juristas, el Tribunal Constitucional y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú. Sus áreas de investigación son el Sistema Interamericano, Empresas y Derechos Humanos, Derecho Penal Internacional, TWAIL y libertad académica. Integrante del Grupo de Estudios Latinoamericano sobre Derecho Penal Internacional de la Fundación Konrad Adenauer.
Es abogada por la Universidad San Francisco de Quito, y tiene un LL.M. por el Washington College of Law de American University, con enfoque en Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Es candidata para el título de Doctora en Derecho por la Universidad Externado de Colombia. Ha trabajado como especialista en la Relatoría Especial para la Libre Expresión de la CIDH, Fundamedios y la Dirección Nacional de DDHH en Ecuador. Actualmente, es Directora del Observatorio de Derechos y Justicia de Ecuador, docente en la Universidad Internacional del Ecuador, y socia fundadora de Gentium Law Consultores.
Abogada costarricense, Máster en Derecho Internacional y Resolución de Conflictos por la Universidad para la Paz de las Naciones Unidas. Actualmente se desempeña como Directora Legal para América Latina en Women’s Link Worldwide, desde donde ejerce como estratega legal, líder de iniciativa y abogada litigante, con una gran responsabilidad para diseñar y liderar complejos proyectos legales, asimismo, es docente en la Universidad para la Paz, y en diversas universidades de Costa Rica. Anteriormente trabajó en el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) como Directora del Programa para Centroamérica y México, en la Secretaría General de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y como consultora internacional. Marcia se especializa en el litigio estratégico con enfoque de género e interseccional.
Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en Derecho Constitucional por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y en Derecho Constitucional y Ciencia Política por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (Madrid). Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Guerrero (México). Es Investigador Nacional nivel I del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT, México). En representación de México es miembro del Grupo de Justicia Constitucional y Derechos Fundamentales del Programa Estado de Derecho para Latinoamérica de la Fundación Konrad Adenauer.