70 años del sistema europeo de garantía…‚ ¡y que cumpla muchos más!

01 de diciembre del 2020
70 años del sistema europeo de garantía…‚ ¡y que cumpla muchos más!

El 1 de noviembre de 1945 daban comienzo los procesos de Núremberg en que se enjuiciaban las responsabilidades de las cabezas visibles del nazismo por las atrocidades cometidas bajo el régimen de Adolf Hitler. Tan solo unos días antes, el 24 de octubre de 1945, se ratificaba en San Francisco la Carta fundacional de la Organización de las Naciones Unidas. Y tres años después, en 1948, la Asamblea de dicha organización aprobaba la Declaración Universal de Derechos Humanos. Había comenzado, sin duda, una nueva era, al menos para una parte del mundo: se había producido la internacionalización del reconocimiento y garantía de los derechos humanos.

Ningún Estado podría a partir de aquel momento ser absolutamente inmune si utilizaba su soberanía para obviar o anular los derechos y libertades de su ciudadanía porque, desde entonces, existen una serie de organizaciones e instituciones internacionales encargadas de velar por el cumplimiento de los derechos humanos. Estas organizaciones no son infalibles, es obvio, y la tutela externa y global no es igualmente intensa en todas partes; los intereses geoestratégicos de los Estados que las componen no desaparecen. España, por ejemplo, se mantuvo ajena a aquel proceso de democratización global (occidental), y hasta 1977 estuvimos bajo un régimen dictatorial en el que las libertades individuales y políticas eran ignoradas, todo ello consentido por los llamados aliados. Pero eran otros tiempos y el comunismo, que supuestamente Franco había eliminado en mi país acabando con la República, régimen basado en el estado de derecho social y democrático, pudo más que el respeto de nuestras libertades.

En todo caso, en términos generales, cabe afirmar que a partir de la aprobación de la Carta de Naciones Unidas y la DUDH comenzaba una nueva etapa en la relación entre Estados y en la tutela de los derechos de las personas. De la protección universal se pasó a la protección regional. En América, en 1948 se creaba la Organización de Estados Americanos, cuya Carta entró en vigor en 1951. Más tarde vendría la Convención Americana de Derechos Humanos. En Europa se firmaba en 1949 el Estatuto del Consejo de Europa, una organización internacional que cuenta hoy con 47 Estados. En su seno, fue aprobado el Convenio Europeo de Derechos Humanos el 4 de noviembre de 1950, en Roma. Este Convenio destacaba frente al resto de instrumentos de reconocimiento internacional de los derechos por erigirse en un sistema integral de protección, un catálogo de derechos políticos y civiles y un mecanismo de tutela de dichos derechos. Aquel inicial sistema europeo, que cumple 70 años estas semanas, ha evolucionado como ningún otro y, como tantas veces he repetido, se ha convertido en el único sistema internacional de tutela de derechos y libertades plenamente jurisdiccional ante el que las personas y los Estados pueden presentar sus demandas en igualdad de condiciones.

El CEDH y el TEDH, que dictaba su primera sentencia el 14 de noviembre de 1961, en estos 70 años han generado un estándar común para todos los Estados parte del sistema. Un estándar que se ha forjado a través de cientos de miles de demandas interpuestas ante Estrasburgo que han generado, a su vez, más de 22.500 sentencias del Tribunal. Esta jurisdicción ofrece tutela no solo a los 820 millones de nacionales, sino, además, a todas aquellas personas que estén bajo la jurisdicción de un Estado parte: tanto en el territorio de un Estado,  como en el de un tercer Estado, cuando por las razones que fueran, el Estado parte en cuestión ejerza el poder efectivo en aquel territorio o en parte de él o, en todo caso, sobre la persona que siente violados sus derechos.

Es cierto que las demandas que acaban siendo admitidas, estudiadas y resueltas sobre el fondo por el TEDH son muy pocas. Sin embargo, este número aparentemente bajo de decisiones sobre el fondo respecto de la cantidad de demandas que se presentan cada año no debe llevarnos a engaño, puesto que la labor que viene realizando la jurisdicción europea a lo largo de estos casi 70 años es enorme desde el punto de vista jurídico.

Number of applications allocated to a judicial formation
Tabla extraída de “Analysis of statistics 2019”, elaborado por el TEDH.
Tabla extraída de “Analysis of statistics 2019”, elaborado por el TEDH.

El Tribunal Europeo ha dado tutela individual a cientos de miles de personas, pero también ha impulsado, cuando no forzado, cambios en los ordenamientos jurídicos internos de estos 47 Estados parte que, sin la existencia de Estrasburgo, podrían no haberse producido. Estos cambios se han ido extendiendo y han ido penetrando en los ordenamientos jurídicos del resto de Estados gracias al efecto de cosa interpretada de sus sentencias, que les ha obligado a reorientar sus prácticas y normas hacia aquel acquis conventionnel.

Actualmente, el sistema europeo se enfrenta a varios desafíos jurídico-políticos. En primer lugar, a las críticas de aquellos que consideran que está perdiendo su naturaleza de sistema de tutela subjetiva de los derechos individuales para convertirse en una suerte de Tribunal (cuasi) constitucional en materia de derechos. Esta crítica no está falta de fundamento y es evidente que esa transformación se está produciendo. Por otro lado, tenemos a algunos Estados, o poderes de determinados Estados, que muestran una clara resistencia a aceptar las decisiones del Tribunal, cuanto más su labor cuasi constitucional. No es de extrañar porque el Tribunal Europeo, a través de sus sentencias, pone de manifiesto las tachas relativas a la tutela y garantía de los derechos y libertades fundamentales en materias directamente ligadas al normal desarrollo y ejercicio del Estado de Derecho democrático (y, a veces, incluso social); el Tribunal resulta altamente molesto, incómodo, incluso contraproducente para el mantenimiento de determinados regímenes. No hay que olvidar, además, que los Estados exigen que el TEDH respete su carácter de jurisdicción internacional de tutela subsidiaria y respete su margen de apreciación. Por último, un aspecto de gran calado es la que parece cada vez más cercana adhesión de la Unión Europea al CEDH.

En este tablero de juego, al que hay que sumar los millares de demandas que llegan cada día a la sede del Tribunal, sin abandonar su labor de tutela individual, se ve necesariamente obligado a dirigirse a un sistema de objetivación del control que lleva a cabo. Atender a aquellas vulneraciones absolutamente flagrantes y que le permitan generar una jurisprudencia clara sobre cuáles son los estándares sobre el alcance y principios de interpretación de los derechos reconocidos en el CEDH y sus protocolos. La transformación se produce no solo a través de los fallos del Tribunal, sino por medio de otros instrumentos como la figura Jurisconsulto, que vela por la coherencia interna de la jurisprudencia de Estrasburgo, el fomento del estudio y aproximación comparada a los conflictos para dotar de base los consensos de los que el TEDH suele hacer uso en sus decisiones, y especialmente el desarrollo de los casos pilotos y la entrada en vigor del Protocolo núm. 16 al CEDH.

En este proceso de transformación, a la vez que permite al TEDH centrarse en los casos relevantes que marquen las grandes líneas jurisprudenciales del estándar europeo, se mantiene el empoderamiento/legitimación de los órganos judiciales internos, ya que son estos los que, participando de la armonización de estándares en materia de derechos, protagonizan la tutela, respeto y desarrollo de los derechos y libertades convencionales en sus sistemas domésticos. A su vez, este proceso puede ayudar a rebajar las resistencias, puesto que dicha armonización permite una compatibilización de estándares tranquila. Y, sin ánimo de exhaustividad, permite el diálogo entre iguales, dejando de lado las relaciones de jerarquía: todos los tribunales gozan de elementos necesarios para la cross fertilization, dado que las bases conceptuales son las mismas, al menos en los mínimos.  Todo ello porque el TEDH es, en definitiva, el Tribunal de referencia del espacio judicial europeo en materia de los derechos humanos que comparten 47 Estados y, esperemos que pronto también, la Unión Europea.

Citación académica sugerida: Queralt Jiménez, Argelia: 70 años del sistema europeo de garantía…‚ ¡y que cumpla muchos más!, 2020/12/01, https://agendaestadodederecho.com/70-aniversario-del-sistema-europeo-de-garantia

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ACERCA DE LA AUTORA
Argelia Queralt Jiménez

Letrada del Tribunal Constitucional español. Es doctora en Derecho (2006) y profesora agregada Serra Hunter (Acreditada a Titular de Universidad 2011) de Derecho Constitucional en la Universitat de Barcelona. Fue directora editorial de Agenda Pública y actualmente es una de las coordinadoras editoriales de Agenda Estado de Derecho.

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