Costa Rica 2026: El ‘continuismo del cambio’ y los desafíos para el Estado de derecho
11 de Febrero de 2026
A juicio de la autora, se consolida el oficialismo y una inédita mayoría legislativa. El nuevo gobierno enfrenta la disyuntiva entre resolver crisis estructurales en seguridad y salud, o profundizar la erosión de los contrapesos institucionales y el Estado de derecho.
El domingo primero de febrero Costa Rica eligió a la segunda mujer y a la presidencia número 50 desde la fundación de la República. Fueron unas elecciones en las que el abstencionismo disminuyó y en las que el tema que movilizó al electorado operó como un referéndum implícito a favor o en contra del presidente en ejercicio. La candidata oficialista, Laura Fernández, se impuso con un 48,3 % de los votos válidos emitidos, mientras que su agrupación política, Pueblo Soberano, obtuvo el 39,10 % de los votos válidos en las elecciones legislativas, según los resultados provisionales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Un resultado que parece haber sido favorecido por la popularidad sostenida del presidente Rodrigo Chaves, ubicada por encima del 50% (encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR) y por ciertas condiciones de estabilidad macroeconómicas; factores que probablemente incidieron en el resultado electoral.
Desde al menos 2014, el sistema político costarricense ha profundizado un proceso de desalineamiento electoral y partidario respecto de los clivajes tradicionales que estructuraron la competencia partidaria durante la segunda mitad del siglo XX. La ruptura del bipartidismo, la erosión sostenida de las identidades partidarias, el aumento del abstencionismo y de la volatilidad electoral sentaron las bases para la emergencia de liderazgos personalistas con una retórica de impugnación del orden político existente. De acuerdo con encuestas del CIEP-UCR, solo dos de cada diez personas manifiestan identificación con algún partido político, mientras que la desconfianza hacia los partidos y la Asamblea Legislativa se mantiene en niveles elevados (son las instituciones peor valoradas por la ciudadanía).
En ese contexto, las elecciones nacionales marcaron un punto de inflexión en la trayectoria reciente del sistema político costarricense. La victoria del oficialismo expresa, a la vez, una ratificación del gobierno saliente y la consolidación de una lógica política específica: un estilo de liderazgo que se presenta como un quiebre con “la política tradicional”, un proyecto político que promete un marco de sentido compartido y la posible emergencia de una nueva identidad política: como posible clivaje articulador del próximo ciclo político. Todo esto, a su vez, legitima la continuidad gubernamental. En otras palabras: un continuismo del cambio.
El oficialismo logró articular un discurso y narrativa desde el conflicto hacia un orden político que se debe cambiar. Tanto durante la campaña, como en el discurso de aceptación de resultados y en conferencias de prensa posteriores, la presidenta electa Laura Fernández retomó explícitamente la idea de una “Tercera República”, presentada como horizonte de transformación del país. Esta narrativa de refundación expresa la voluntad de un nuevo comienzo político y de una ruptura con el arreglo institucional heredado. Por ahora, no conocemos el límite de esa refundación ni existe una propuesta concreta. Será el ejercicio efectivo del gobierno de Fernández el que permita observar si esta retórica se traduce en propuestas concretas.
Asimismo, este proceso electoral se desarrolló en medio de transformaciones sociales más amplias: la ampliación de desigualdades sociales marcadas territorialmente, el desgaste acumulado de los partidos tradicionales como canales de representación y la vinculación reiterada entre política y corrupción en la percepción ciudadana. Este conjunto de factores configuró un terreno fértil para el ascenso de un liderazgo confrontativo y con una retórica capaz de traducir la desafección ciudadana en apoyo político efectivo en el año 2022, del cual parece haberse nutrido la presidenta electa en estas elecciones de 2026.
En el plano institucional, el continuismo del cambio abre un escenario de un Poder Ejecutivo fortalecido, en comparación con el del 2022-2026. El inicio del mandato de Fernández con una legitimidad de origen fuerte, combinado con una mayoría legislativa (según datos preliminares obtuvo 31 curules de 57), configura un escenario de concentración relativa de poder y, por lo tanto, un margen de maniobra inusualmente amplio para conducir la agenda gubernamental.
Aunque Fernández aún no ha asumido la presidencia y, por tanto, no conocemos su estilo de gobierno, el gobierno saliente dejó un patrón persistente de confrontación entre el Ejecutivo, del cual la presidenta electa fue parte, contra varios órganos de control y contrapeso, en particular la Asamblea Legislativa, la Contraloría General, el Poder Judicial, incluida la Sala Constitucional y el Ministerio Público y el propio Tribunal Supremo de Elecciones. Este patrón se caracteriza por un uso intensivo de la comunicación pública desde el Ejecutivo, mediante las conferencias de prensa y las redes sociales para comunicar y expresar sus intereses, opiniones y preferencias a la ciudadanía y encuadrar controversias, disciplinar coaliciones, presionar adversarios y movilizar apoyo social. Como parte de estas acciones, el Ejecutivo ha cuestionado públicamente la legitimidad o motivaciones de órganos de control, desplazando desacuerdos técnicos o jurídicos hacia una disputa abierta de autoridad ante la ciudadanía.
Este patrón no es neutro desde el punto de vista del Estado de derecho. La deslegitimación sistemática de los órganos de control introduce riesgos de erosión institucional gradual. La experiencia comparada muestra que los deterioros democráticos en la actualidad rara vez se producen mediante quiebres abruptos, suelen operar, más bien, a través de conflictos prolongados entre poderes, debilitamiento de la confianza pública y normalización de prácticas de confrontación que tensionan los equilibrios constitucionales. De cara al nuevo gobierno, será decisivo observar si esta lógica se mantiene o si, por el contrario, se reorienta hacia una relación menos distante y más cooperativa y sujeta a cauces institucionales con los otros poderes del Estado.
A lo anterior, se suma un contexto más amplio de debilitamiento del Estado de derecho y de la calidad democrática. Informes recientes advierten sobre el deterioro de la libertad de expresión y la relación conflictiva entre el Poder Ejecutivo y la prensa. Costa Rica ha descendido de manera sostenida en la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa, de Reporteros Sin Fronteras y estudios del Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información de la UCR, documentan un clima de percepción de la ciudadanía sobre un deterioro de la libertad de expresión, junto a ataques verbales y deslegitimación del periodismo por parte del mandatario actual y en donde casi la mitad de la población se siente libre para expresarse, mientras que la otra mitad admite haberse autocensurado.
Costa Rica se encuentra ante una disyuntiva democrática clara: o bien se está frente a una mutación en el funcionamiento de la democracia representativa, una reconfiguración del vínculo entre liderazgo, ciudadanía e instituciones, pero operando dentro del orden constitucional, o bien ante un proceso de erosión incremental de los contrapesos institucionales. En este respecto, el continuismo del cambio puede consolidar la estabilización de un estilo de ejercicio del poder que tiende a plebiscitar la política: reordena la competencia alrededor de lealtades personales y disputas de legitimidad, y presiona a los órganos de control a través del conflicto público.
El desafío del próximo ciclo político no es solo evitar esa deriva, sino, en particular para la presidenta electa, gobernar eficazmente. En otras palabras, solucionar y enfrentar problemas estructurales. En seguridad, el país cerró el 2025 con una tasa de homicidios de 16,7 por cada 100 000 habitantes, con base en cifras del Organismo de Investigación Judicial; esto es el tercer año consecutivo más violento. En ese contexto, el oficialismo buscó capitalizar este malestar con el “modelo Bukele” (mediante una promesa de megacárcel y de mano dura); como una respuesta a la demanda social de orden. Asimismo, este país Centroamericano enfrenta una crisis educativa, los datos disponibles han vuelto visible un rezago severo en comprensión lectora de las y los jóvenes. Por otro lado, en salud, las listas de espera para recibir atención médica en la seguridad social siguen siendo un síntoma de una crisis de capacidad estatal.
El nuevo ciclo político abre una oportunidad para el nuevo gobierno, esto es, convertir el respaldo en capacidad real de gobierno y que eso se perciba en resultados medibles en seguridad, educación y salud. Por lo cual, ese voto de confianza dado por casi la mitad del electorado no equivale a un ‘cheque en blanco’, el nuevo Poder Ejecutivo asumirá el gobierno fortalecido y con una mayoría legislativa. Por ello, ya no bastará la retórica del conflicto ni la promesa de orden, sino la capacidad de responder a la ciudadanía en sus necesidades materiales.
Citación académica sugerida: Ovares, Carolina Sánchez. Costa Rica 2026: El ‘continuismo del cambio’ y los desafíos para el Estado de derecho. Agenda Estado de Derecho, 2026/02/11. Disponible en: https://agendaestadodederecho.com/costa-rica-2026-estado-de-derecho/
Palabras clave: Costa Rica; democracia; elecciones; institucionalidad; liderazgo.
¿Es importante profundizar sobre este tema?
Escribe tu artículo/respuesta sobre este tema y déjanos tu texto siguiendo las siguientes instrucciones
Socióloga y politóloga. Es docente en la Escuela de Ciencias Políticas e investigadora del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo, ambos de la Universidad de Costa Rica. Su trabajo se centra en el área de la sociología política, la ciencia política y la sociología jurídica, con énfasis en la relación entre política y justicia, los mecanismos de democracia directa y la representación política de las juventudes. Además, realiza análisis político-electoral en medios de comunicación nacionales e internacionales. Es integrante de la Red de Politólogas #NoSinMujeres
Comparte tu trabajo o perspectiva con nosotros, sigue las opciones dando clic en el siguiente botón.
Para saber a profundidad lo que pasa con los derechos humanos en América Latina y el Estado de Derecho suscríbete a nuestro boletín digital.
Abogada colombiana, LLM en International Legal Studies por la Universidad de Georgetown y Máster en Argumentación Jurídica por la Universidad de Alicante. Es candidata a Doctora en Derecho por la Universidad de Georgetown. Actualmente se desempeña como Directora Asociada en el O'Neill Institute for National and Global Health Law y es docente en la Universidad de Georgetown y en programas de especialización y maestría en diversas universidades de América Latina. Anteriormente trabajó en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos donde tuvo varios cargos, principalmente como Coordinadora de la Sección de Casos a cargo de la etapa de fondo y del litigio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Es profesora ayudante e investigadora predoctoral en el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Tiene un Máster en Democracia y Gobierno, y un Máster en Gobernanza y Derechos Humanos, ambos de la UAM. Es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Central de Venezuela. Es integrante del Lab Grupo de Investigación en Innovación, Tecnología y Gestión Pública de la UAM. Su tesis doctoral aborda la relación entre género, tecnologías y sector público, con un especial énfasis en la Inteligencia Artificial. También ha publicado sobre innovación pública y colaboración entre administraciones públicas y ciudadanía. Formó parte del equipo editorial de Agenda Estado de Derecho desde 2020 hasta febrero de 2022.
Abogada de la Universidad de Chile y Magíster en Derecho Internacional de la Universidad de Cambridge. En el ámbito profesional, se ha desempeñado en el extranjero como asistente legal en la Corte Internacional de Justicia y consultora para la International Nuremberg Principles Academy. En Chile, ha trabajado como abogada para el Comité para la Prevención de la Tortura, y actualmente se desempeña en la División de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Asimismo, es académica de Derecho Internacional Público en la Universidad de Chile. Sus áreas de investigación incluyen el derecho internacional de los derechos humanos, la regulación de la actividad policial y su conformidad con estándares internacionales, el derecho internacional humanitario y el derecho penal internacional.
Ex Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hasta el 5 de octubre de 2020. Abogado y docente uruguayo egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República de Uruguay (Udelar). Actualmente es senior fellow en El Diálogo Interamericano (The Interamerican Dialogue) y consultor en libertades informativas de UNESCO y organizaciones de la sociedad civil. Se desempeña como Secretario de Relaciones Internacionales y Gobierno Abierto del Gobierno de Canelones (Uruguay).
Docente y conferenciasta en el campo de la libertad de expresión y el derecho a la información en prestigiosas universidades, entre ellas American University (Washington), Unam (México), Universidad Carlos III (España), Stanford (California), Universidad del Pacífico (Perú), UBA (Argentina) Universidad Diego Portales (Chile), Udelar (Uruguay) y Universidad de los Andes (Colombia). Periodista, columnista y colaborador asiduo en distintos medios de comunicación.
José Luis Caballero Ochoa es Licenciado en Derecho por el Tecnológico de Monterrey, Campus Chihuahua; Maestro en Derecho, por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Doctor en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de España. Diplomado en derechos humanos y procesos de democratización por la Universidad de Chile. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Es académico – investigador en el Departamento de Derecho en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, del que fue su Director por seis años. Actualmente es Comisionado de la Comisión Internacional de Juristas. Ha participado o participa en diversas comisiones o consejos públicos, ciudadanos y académicos en México, entre los que destacan: el Consejo de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal; la Junta Directiva del Instituto Federal de la Defensoría Pública; el Comité Consultivo del Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; el Comité Académico y Editorial del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la Comisión de Selección del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción, entre otros. Docente en diversos programas académicos en materia de derecho constitucional y derechos humanos en centros de educación superior nacionales, y ponente en congresos y foros académicos especializados en México, Argentina, Brasil, Chile, Guatemala, Colombia, España, Estados Unidos y Perú. Su papel como consultor y especialista ha implicado la elaboración de proyectos de ley, dictámenes técnicos bajo la figura de amicus curiae y peritajes internacionales. Su obra publicada consiste en más de 80 capítulos de libros y artículos en revistas especializadas sobre derecho constitucional, derechos humanos y derecho internacional de los derechos humanos, así como algunos libros en estas materias.
Doctorando en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (Argentina); Master en Derecho Penal y Procesal Penal por Osgoode Hall Law School, Universidad de York (Canadá); Diplomado Latinoamericano sobre Reforma Procesal Penal por la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales (Chile); Abogado con orientación en Derecho Penal por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Actualmente es el Director de Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP). Durante 8 años fue el Director del Área de Capacitación del Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), organismo internacional de la Organización de Estados Americanos (OEA), creado en 1999 por resolución de la Asamblea General de la OEA, con sede en Santiago de Chile.
Fiscal de la Procuración General de la Nación Argentina. Es abogada por la Universidad de Buenos Aires, donde se recibió con diploma de honor, Especialista en derecho penal y procesal penal por la Universidad Torcuato Di Tella y Máster en Derecho por la Universidad de Georgetown. Fue becaria de la Fundación Fulbright y perita de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Es profesora de Garantías Constitucionales del Derecho Penal Sustantivo y Procesal Penal de la Universidad de Buenos Aires, de Género y Derecho Penal en la Maestría en Derecho Penal de la Universidad de San Andrés y profesora invitada en distintas universidades, de grado y posgrado. Es autora de varios artículos en publicaciones académicas sobre temáticas de género y derecho penal y de garantías constitucionales en el proceso penal.
Abogado, Magíster en Derecho y Posgrado en Derecho Constitucional y Derechos Humanos por la Universidad de Palermo. Profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Responsable del Programa para la Aplicación de Instrumentos de Derechos Humanos del Ministerio Público de la Defensa de la Nación. Integrante de la Red Latinoamericana de Académicas/os del Derecho - ALAS. Fue docente en diferentes universidades de Argentina, e investigador y docente en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Chile. Sus temas de especialización son Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Acceso a la Justicia y No Discriminación.
Director Ejecutivo de Fundación Ciudadanía y Desarrollo, contacto nacional de Transparencia Internacional en Ecuador. Abogado y máster en Dirección y Gestión Pública, así como en Acción Política, Fortalecimiento Institucional y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho. Fue miembro suplente de la Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador y asesor constitucional en el Consejo de Participación Ciudadana. Fellow del Centro para la Democracia, el Desarrollo y el Estado de Derecho de la Universidad de Stanford. Consultor para organizaciones nacionales e internacionales en temas de derechos humanos, libertad de expresión, acceso a la información, participación ciudadana, transparencia y lucha contra la corrupción.
Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de la República de Uruguay, magíster en Estudios Políticos por la Universidad Metropolitana de Venezuela y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Santa María con especialización en Gobernabilidad y Gerencia Política por la Universidad Católica Andrés Bello y The George Washington University. Autor del libro «Venezolanos en el Uruguay» (2019). Trabaja como editor de la plataforma Diálogo Político y coordinador de proyectos del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer.
Abogado egresado de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala y con un Máster en Economía de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. En la actualidad, desempeña el cargo de Editor Asistente en el blog de la International Association of Constitutional Law (IACL) y es Director del área de Estudios Jurídicos en la Fundación Libertad y Desarrollo, un think tank basado en Ciudad de Guatemala. A nivel docente, ejerce como profesor tanto en la Universidad del Istmo como en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Adicionalmente, es columnista para el periódico guatemalteco La Hora. Sus principales áreas de investigación son el derecho constitucional y el derecho electoral.
Vicepresidenta de incidencia y litigio internacional del Robert F. Kennedy Human Rights. Baeyens lidera la estrategia de incidencia legal en derechos humanos de la organización, incluyendo el litigio de casos de alto impacto ante mecanismos de la ONU y sistemas regionales de protección, en temáticas relacionadas con la protección del espacio cívico y la lucha contra la discriminación, violencia e impunidad. Previamente se desempeñó como oficial de asuntos políticos en la ONU y como oficial de derechos humanos en la CIDH, donde también coordinó la Relatoría sobre personas defensoras. Es profesora adjunta de la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown. Recibió su título de abogada de la Universidad de Ibagué, Colombia, y su LL.M en derecho internacional de los derechos humanos de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos.
Juez electo de la Corte Internacional de Justicia, además de profesor y director del Departamento de Derecho Público de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y fundador del Centro de Derecho Internacional (CEDIN) y del Anuario Brasileño de Derecho Internacional. Tiene un máster de la UFMG y un doctorado de la Universidad París X Nanterre, y ha trabajado como jurista adjunto en el CIJ. Ha sido profesor visitante en el Institut des Hautes Études Internationales de la Université Panthéon-Assas Paris II, la Université Caen Basse-Normandie, la Université Paris-Ouest Nanterre la Défence y el Centro Lauterpacht de Derecho Internacional (Universidad de Cambridge, Reino Unido).
Abogado venezolano, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello. LL.M. en derecho internacional de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y Magíster en políticas públicas de la Universidad de los Andes, en Colombia. Actualmente se desempeña como asesor legal senior del Centro de Derechos Reproductivos y docente de la Universidad de los Andes. Fue abogado de la Secretaría de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Directora Ejecutiva de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF por sus siglas en inglés) organización regional dedicada a promover el Estado de derecho y los derechos humanos en América Latina. Antes de unirse a DPLF, fue Coordinadora Adjunta de la Unidad de Investigaciones Especiales de la Comisión de la Verdad de Perú, a cargo de la investigación de graves violaciones de derechos humanos ocurridas durante el conflicto armado interno en ese país. Previamente trabajó en la Adjuntía para los Derechos Humanos de la Defensoria del Pueblo de Perú y formó parte del equipo legal de la Coalición Contra la Impunidad (Alemania) que promovió el procesamiento penal en ese país de militares argentinos responsables de la desaparición de ciudadanos alemanes durante la dictadura argentina. Katya realizó sus estudios de derecho en la Pontifica Universidad Católica del Perú y de maestría en derecho internacional público en la Universidad de Heidelberg, Alemania.
Experto afiliado al Constitution Transformation Network de la Universidad de Melbourne e investigador asociado de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. Doctor en Derecho por la Escuela de Derecho de la Universidad de Melbourne y una Maestria en Derecho Público e Internacional en esa misma casa de estudios, y una Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rafael Landívar. Tiene experiencia en gobierno, especificamente en negociacion de tratados y convenciones, litigio en instancias internacionales e implementacion de instrumentos en materia de derechos humanos, y como consultor para organismos financieros internacionales.
Candidato a doctor por la Facultad de Derecho de la Universidad de Ottawa (Canadá). Director de la Clínica de Derechos Humanos del Centro de Investigación y Enseñanza en Derechos Humanos (HRREC) y profesor de la Sección de Derecho Civil de la Universidad de Ottawa. Anteriormente trabajó en la Comisión Andina de Juristas, el Tribunal Constitucional y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú. Sus áreas de investigación son el Sistema Interamericano, Empresas y Derechos Humanos, Derecho Penal Internacional, TWAIL y libertad académica. Integrante del Grupo de Estudios Latinoamericano sobre Derecho Penal Internacional de la Fundación Konrad Adenauer.
Es abogada por la Universidad San Francisco de Quito, y tiene un LL.M. por el Washington College of Law de American University, con enfoque en Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Es candidata para el título de Doctora en Derecho por la Universidad Externado de Colombia. Ha trabajado como especialista en la Relatoría Especial para la Libre Expresión de la CIDH, Fundamedios y la Dirección Nacional de DDHH en Ecuador. Actualmente, es Directora del Observatorio de Derechos y Justicia de Ecuador, docente en la Universidad Internacional del Ecuador, y socia fundadora de Gentium Law Consultores.
Abogada costarricense, Máster en Derecho Internacional y Resolución de Conflictos por la Universidad para la Paz de las Naciones Unidas. Actualmente se desempeña como Directora Legal para América Latina en Women’s Link Worldwide, desde donde ejerce como estratega legal, líder de iniciativa y abogada litigante, con una gran responsabilidad para diseñar y liderar complejos proyectos legales, asimismo, es docente en la Universidad para la Paz, y en diversas universidades de Costa Rica. Anteriormente trabajó en el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) como Directora del Programa para Centroamérica y México, en la Secretaría General de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y como consultora internacional. Marcia se especializa en el litigio estratégico con enfoque de género e interseccional.
Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en Derecho Constitucional por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y en Derecho Constitucional y Ciencia Política por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (Madrid). Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Guerrero (México). Es Investigador Nacional nivel I del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT, México). En representación de México es miembro del Grupo de Justicia Constitucional y Derechos Fundamentales del Programa Estado de Derecho para Latinoamérica de la Fundación Konrad Adenauer.