La salud de la democracia chilena en pandemia: reflexiones sobre la postergación de la elección de convencionales constituyentes

30 de Abril del 2021
La salud de la democracia chilena en pandemia: reflexiones sobre la postergación de la elección de convencionales constituyentes

Es indudable que se debe cuidar la salud de todas las personas. Pero también debemos cuidar la salud de la democracia. En Chile, se ha decretado el aplazamiento de las elecciones de convencionales constituyentes (junto con la de otras autoridades locales), originalmente programadas para el  10 y 11 de abril, hasta el 15 y 16 de mayo, como una manera de protección y paliativo de la pandemia o para evitar el incremento de los contagios, pese a que hay estudios que  demuestran que las cuarentenas estrictas disminuyen su efectividad en prevenir contagios mientras más se extiendan.

Mediciones acreditan que la postergación de elecciones durante la pandemia acarrearía una importante baja en la participación electoral.

Pero, a la inversacasos como el de Perú, donde recientemente se han celebrado comicios, demuestran que el contexto sanitario no merma significativamente el porcentaje de personas que, estando habilitadas para sufragar, ejercen su derecho.

La alta participación en el plebiscito de octubre de 2020, que fue aplazado desde abril del mismo año, se debió a la épica que había tras la gesta de cambiar la Constitución. Pero ese simbolismo no necesariamente será protagonista en la elección de convencionales que ha pasado de abril a mayo.

Suspender votaciones –especialmente aquellas en las que se escogerá a convencionales constituyentes– restringe un importante derecho fundamental: el derecho a elegir y ser elegido. Los actos eleccionarios no solamente se vinculan con el funcionamiento institucional, sino también con el ejercicio de derechos fundamentales. Y ocurre que la tónica en la restricción del ejercicio de derechos fundamentales debe obedecer a los criterios de idoneidad, necesidad y proporcionalidad, además de encontrar fundamentación en el resguardo del ejercicio de otros derechos fundamentales. En este sentido, no existe evidencia en Chile de que la realización de una votación popular incremente los contagios de COVID -19. No se conoce de estudios que haya empleado el Gobierno para acreditar una potencial correlación entre la asistencia a las urnas en octubre y un incremento de contagios. A la inversa, aplazamientos como el actual desincentivan al electorado y perjudican a las candidaturas de grupos tradicionalmente marginados de la representación política. Me refiero a candidaturas independientes y particularmente a mujeres candidatas.

Tal como lo evidenció un informe del Observatorio Nueva Constitución, para la elección de convencionales, el número total de candidaturas admitidas por el Servicio Electoral fueron 1191, de ellas 606, equivalente al 51% del total, son de mujeres. En cuanto al origen de las candidaturas, el 61% corresponden a independientes: 720. Según datos del Servicio Electoral chileno, si bien estos últimos concentran un número mayor de aportes monetarios, tal cifra es una referencia que amerita ser leída con cuidado. A febrero de 2021 concentraban el 54% de los aportes, pero –como ya vimos– son el 61% de las candidaturas. Al mismo tiempo, dentro de la categoría de independientes se encuentran también los no militantes de partidos políticos pero que se incluyen dentro de una lista apoyados por algún conglomerado, y ellos concentran –según el catastro ya citado– un 58% de los aportes a independientes.

Lo anterior hace pensar que las candidaturas independientes que no reciben apoyo de partidos políticos, no cuentan con los recursos económicos, aparataje institucional, infraestructura y plataformas que sí están a disposición de los partidos políticos. Tampoco, en su mayoría, cuentan con experiencia en campañas políticas. Factores que desnivelan ostensiblemente el escenario en su contra frente al 39% que cuenta con experiencia en las dinámicas electorales.

El caso de las candidatas es inclusive más complejo. Durante la pandemia, el 70% de los hombres ha reconocido que no dedica tiempo a labores domésticas ni al cuidado de sus hijos o hijas. Muchas mujeres desistieron de sus legítimas aspiraciones de postular a la Convención e inscribir sus candidaturas por la ausencia de corresponsabilidad parental e inexistente apoyo de sus conglomerados políticos. La Politóloga Pamela Figueroa ha sido insistente en señalar que es un elemento acreditado en la literatura especializada que la duración de las campañas o la extensión del periodo que media entre la presentación de la candidatura y la elección produce mayores costos –no necesariamente pecuniarios– a las mujeres. Y sucede que un elemento preponderante en la renovación de los liderazgos, intereses y representantes que puede acontecer en la Convención Constitucional chilena, tiene que ver con la presencia de mujeres. La praxis política androcentrista ha monopolizado la representación y únicamente ha abierto espacios a mujeres que comulgan con proyectos políticos diseñados por hombres.  Por ello, la demanda social por renovar la política –en un momento tan relevante como el proceso constituyente– tiene como principal vía de realización la llegada de mujeres popularmente escogidas a la convención, porque “los mismos de siempre” suelen ser hombres o mujeres visadas por hombres.

Considerando lo anterior, resultan indispensables dos cosas: que la elección de convencionales no sea postergada nuevamente y que el Estado junto a la sociedad civil se empeñe en implementar mecanismos que mitiguen los efectos nocivos ya mencionados, ya sea por la vía de la redistribución del tiempo disponible en las franjas electorales que se transmiten por televisión abierta o por la modificación de las normas que regulan la propaganda electoral, sin descartar apoyos especiales del Estado a los grupos afectados.

Citación académica sugerida: Núnez Leiva, José Ignacio: La salud de la democracia chilena en pandemia: reflexiones sobre la postergación de la elección de convencionales constituyentes, 2021/04/30, https://agendaestadodederecho.com/la-salud-de-la-democracia-chilena-en-pandemia/

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ACERCA DEL AUTOR
José Ignacio Núñez Leiva

Abogado, LLM y Doctor en Derecho. Director del Área de Derecho Público de la Universidad Central de Chile. Coordinador Académico del Observatorio Nueva Constitución.

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