Agosto 5 de 2021
Entrevista a Margarete Sachs-Israel, UNICEF

El derecho a la educación en tiempos de pandemia en América Latina y el Caribe: retos y visiones de futuro

El derecho a la educación en tiempos de pandemia en América Latina y el Caribe: retos y visiones de futuro

América Latina y el Caribe es la región más afectada por el cierre de escuelas como consecuencia de la Covid-19. Las implicaciones para el derecho a la educación de niños y jóvenes de la región son graves.  

La pandemia por la Covid-19 ha afectado de forma significativa prácticamente todos los aspectos de la vida, y la educación no es la excepción. Entre confinamientos y restricciones impuestas por los Estados, el derecho a la educación se ha resentido: como consecuencia del cierre de escuelas y de la falta de acceso en igualdad de condiciones a las clases remotas, muchos/as niños/as y jóvenes han dejado de gozar de un derecho humano fundamental, reconocido en los principales instrumentos internacionales de derechos humanos y habilitante para el disfrute de otros derechos

Para entender el impacto de la pandemia en el derecho a la educación en la región, en Agenda Estado de Derecho entrevistamos a Margarete Sachs-Israel, quien fue asesora de Educación de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de UNICEF hasta junio de 2021.

Acerca de la entrevistada

Margarete Sachs-Israel

Fue la Asesora de Educación para la Oficina Regional de UNICEF en Ciudad de Panamá, Panamá, desde noviembre de 2018 hasta junio de 2021. Actualmente es la Jefa de Educación Inclusiva y de Calidad en la Oficina Regional para la Educación de la UNESCO para Asia y el Pacífico, en Bangkok, Tailandia. Cuenta con más de 30 años de experiencia en puestos relacionados con la educación y desarrollo internacional, tanto en UNICEF como en UNESCO. Tiene dos posgrados en Psicología de la Universidad de París VII y la Universidad de París V, así como una Licenciatura en Artes Liberales, con Especialización en Educación, de la Universidad del estado de Nueva York

Situación de la educación durante la pandemia

América Latina y el Caribe es la región del mundo que más se ha visto afectada por los cierres de escuelas durante la crisis de la Covid-19, por encima del Sur de Asia y África Oriental y Meridional, según datos de UNICEF. A finales de junio de 2021, a más de un año de la declaración oficial de la pandemia, 4 países de la región todavía tienen sus escuelas completamente cerradas y 18 de ellos las han abierto de forma parcial, lo que está afectando a más de 100 millones de niños/as y jóvenes. 

Desde UNICEF han destacado en varias ocasiones que “esta es la peor crisis educativa que ha enfrentado la región en la historia moderna”, y Margarete Sachs-Israel señala que uno de los retos más grandes es, precisamente, que el cierre de las escuelas ha sido muy prolongado. La excepción es Nicaragua, el único país de la región que ha mantenido sus escuelas abiertas, con asistencia voluntaria de los/as estudiantes. “Lo que pasa es que, en muchos casos, los padres decidieron no enviar a los niños”, apunta Sachs-Israel. En el resto de los países ha habido cierres completos y parciales. Panamá y El Salvador son los que han tenido más días con las escuelas completamente cerradas, desde marzo de 2020 hasta febrero de 2021.

La ausencia de clases presenciales es crítica si se considera que no todos los niños, niñas y adolescentes tienen acceso a la educación remota, especialmente a través de plataformas digitales. De acuerdo con datos de CEPAL de 2016, correspondientes a 14 países de la región, 42% de las personas de áreas urbanas tenían acceso a Internet, mientras que solo 14% de quienes viven en zonas rurales podían acceder a este servicio. De los/as estudiantes de 15 años que participaron en las pruebas PISA en 2018, 20% no tenía acceso a Internet, y 61% podía acceder a computadoras. Países como Chile, Uruguay y Argentina tienen mayores porcentajes de estudiantes con acceso a Internet y computadoras, en comparación con otros como Perú y México. Durante una época en la que la educación presencial ha estado limitada, estas diferencias han influido en la igualdad de acceso al derecho a la educación. 

1/3 de los niños de la región no ha recibido educación de manera remota

¿Qué han hecho los Estados?

Margarete Sachs-Israel señala que, durante los primeros momentos de la pandemia, nadie estaba preparado para afrontar la crisis: “Los gobiernos, los docentes, las escuelas, los estudiantes y los padres no estaban preparados para lo que sucedió. Hubo que pasar de un día para otro a una educación remota, y muchos países no tenían plataformas ni habían avanzado en su educación digital”. 

El cierre de las escuelas se decidió para evitar el aumento de los contagios, y en esos primeros momentos empezaron los planes para garantizar el acceso a la educación de forma remota. La mayoría de los programas que se desarrollaron en la región fueron en línea, seguidos por la difusión de material impreso en papel, y clases por televisión y radio. En muchos países, como Brasil, también se han utilizado otras plataformas como WhatsApp y SMS.

En algunos casos, además, se han elaborado planes para atender a las poblaciones vulnerables. Sachs-Israel destaca el ejemplo de Perú, que hizo esfuerzos para garantizar los servicios educativos a aproximadamente 850.000 niños/as indígenas. Como parte de la estrategia nacional de aprendizaje en el hogar, se ofrecieron clases por radio en 9 de las 48 lenguas indígenas del país. 

En una segunda fase, las medidas estuvieron orientadas a la reapertura segura de las escuelas. Si se toman en cuenta datos globales, en 73% de los países se aplicaron medidas para atender a los grupos vulnerables en este periodo, entre las que se incluye la priorización de reapertura de escuelas en zonas con mayores necesidades, la entrega de incentivos económicos para cubrir gastos educativos, la garantía de medidas de higiene adecuadas y, entre otras, el ofrecimiento de servicios y materiales para estudiantes con discapacidad. 

Pese a los esfuerzos, la especialista señala que es muy difícil encontrar un país en el que se hayan aplicado todas las acciones necesarias para llegar a todas las comunidades y garantizar en su totalidad el derecho a la educación. En este sentido, los retos siguen pendientes. 

La generación perdida

La dificultad para acceder a la educación en tiempos de pandemia, sumada a las consecuencias económicas y de salud por la Covid-19, tendrán un efecto importante en los logros de aprendizaje de los/as niños/as y jóvenes de la región. Margarete Sachs-Israel destaca que se agravarán los problemas ya existentes en muchos países de América Latina y el Caribe. Un ejemplo: de acuerdo con datos de UNICEF, 35 millones de niños/as y adolescentes en la región no alcanzaban los niveles mínimos de competencias de lectura antes de la pandemia El Banco Mundial estima que la pobreza de aprendizaje puede aumentar en 20% como consecuencia de los problemas para acceder a las clases durante la pandemia. 

Sachs-Israel también destaca el impacto sobre los niveles de deserción escolar, que se sabrá con más certeza en el futuro. De todos modos, si se consideran los retos que ya existían para la continuidad escolar en la región, sobre todo en la educación secundaria media, no es de extrañar que las dificultades que ha impuesto la pandemia agudicen la situación. 

Como señala la especialista, se trata de consecuencias que no solo afectarán de manera negativa a los/as niños/as y jóvenes —el Banco Mundial estima que podrían llegar a perder hasta 16.000 dólares de ingresos durante toda su vida laboral, como efecto de las fallas educativas que están experimentando—, sino también al desarrollo global de los países. “Estamos hablando de la posibilidad de una generación perdida”, afirma la experta. 

Más de 3 millones de estudiantes de la región están en riesgo de abandonar definitivamente las clases, de acuerdo con proyecciones de la UNESCO

Pero los problemas no solo se evidencian en el derecho a la educación propiamente, sino también en otros derechos como a la salud y a la alimentación. “Sabemos que la escuela no solo es un lugar de aprendizaje, sino que también hay programas de alimentación, salud y protección. Algunos países han ofrecido paquetes de comida durante esta crisis, pero los servicios de protección de salud se han afectado”, explica Sachs-Israel. 

La especialista agrega que se proyecta un aumento del embarazo adolescente, la malnutrición y el trabajo infantil. Sobre este último aspecto, explica: “Esto tiene que ver con la situación general. Los padres están perdiendo sus trabajos. Si en algunos hogares vulnerables muchas veces ir a la escuela ya se consideraba un lujo, en la situación actual, con escuelas cerradas y menos ingresos, hay un riesgo de que aumente el trabajo infantil”. También se ha reportado que durante los confinamientos en varios países se incrementó la violencia contra niñas, niños y adolescentes. 

Poblaciones vulnerables

El panorama se hace aún más complejo si consideramos que la pandemia no ha afectado a todos de la misma manera. Como destaca Sachs-Israel, el grupo más vulnerable es el que está conformado por quienes hacen parte de hogares en situación de pobreza, la niñez con discapacidad, los/as migrantes y las poblaciones indígenas. “Los países más afectados son los que tienen una mayor cantidad de población rural, muy aislada, en situación de pobreza y con dificultades para acceder a Internet”, señala. En Bolivia, por ejemplo, solo 18% de la población rural tiene acceso a computadoras, y apenas 3% cuenta con conexión permanente a Internet. Además, en algunos lugares de la región hay problemas con la electricidad, lo que incluso dificulta el acceso de los/as estudiantes a los programas educativos desarrollados por radio y televisión. 

Sachs-Israel también señala que en las poblaciones indígenas y afrodescendientes se suma un elemento adicional: además de la conectividad, no todos los programas de educación han estado disponibles en los idiomas de estas comunidades, lo que puede incrementar aún más la situación de desigualdad en el acceso a la educación. Los/as estudiantes con discapacidad también se vieron afectados de forma particular. Con el cierre de las escuelas, que también incluyó a la educación especial, muchos padres y madres afrontaron los retos de atender a sus hijos/as en casa, lo que ha agravado una situación que ya era difícil antes de la pandemia. En comparación con los/as estudiantes sin discapacidad, la tasa de asistencia escolar era 10 puntos más baja para los/as jóvenes con discapacidad de 12 a 17 años, de acuerdo con datos de 2010-2011.

En el análisis de las dificultades de acceso a la educación durante la pandemia también se debe incluir la perspectiva de género. De acuerdo con datos de UNICEF, el cierre de las escuelas ha afectado de forma prácticamente igual a niños y niñas en la educación primaria y secundaria. Pero Sachs-Israel destaca que, aunque habrá que esperar para tener más información en el futuro, la pandemia podrá influir especialmente en el aumento de la deserción escolar de las adolescentes, como consecuencia del aumento de los embarazos en este grupo de población. 

Antes de la crisis por la Covid-19, 36% de las niñas y adolescentes abandonaban los estudios por embarazo o cuidado de niños. Si se toman en cuenta todos los niveles educativos, desde el preescolar hasta la universidad, la UNESCO estima que 23,8 millones de niños/as y jóvenes de todo el mundo están en riesgo de abandono escolar a raíz de la pandemia. De ese total, 11,2 millones son niñas y adolescentes. También se espera que haya una reducción en la matriculación, que afectará a las niñas y jóvenes especialmente en los niveles de preescolar y los últimos grados de secundaria. 

Las labores del hogar y el cuidado de niños y familiares están entre las razones por las que es probable que las niñas y jóvenes no regresen a las instituciones educativas. “Es muy importante que haya medidas para encontrar a estas niñas y adolescentes, y darles incentivos para que vuelvan. Por ejemplo, que puedan cuidar a sus niños al tiempo que van a la escuela. Es fundamental que las comunidades y las escuelas hagan una planificación para que las niñas que están en esta situación puedan regresar”, explica Sachs-Israel. 

Para el futuro

Además de la priorización de la reapertura segura de las escuelas, Margarete Sachs-Israel destaca otras medidas que deben tomar los gobiernos para mitigar los efectos de la pandemia en el derecho a la educación en el futuro. Entre ellas, trabajar para reducir la brecha digital, incluir a las poblaciones más vulnerables y aumentar la equidad, ampliar las medidas de protección social, proteger los presupuestos para la educación pública, y aprovechar la oportunidad para repensar la educación. 

En esta misma línea, el ambicioso proyecto Reimagine Education de UNICEF propone acciones para trabajar en soluciones digitales que mejoren el aprendizaje y preparen al estudiantado para los retos del mundo digital, garantizar la conectividad a Internet para todos, promover el acceso a los dispositivos, garantizar el acceso a los datos y al contenido digital, y fomentar la participación de la juventud. Se estima que llevar a la práctica esta propuesta en todo el mundo representará una inversión de 474 millones de dólares para 2030, lo que equivale a 26 dólares anuales por cada estudiante para ese mismo año. La organización destaca que de esta forma se evitarán las pérdidas globales que se proyectan si no se atiende la emergencia educativa en este momento, y que solo será posible a través de la colaboración entre múltiples actores. 

Diseño y diagramación: Paulo A. Cañón Clavijo

Citación académica sugerida: Guevara Gómez, Ariana. El derecho a la educación en tiempos de pandemia en América Latina y el Caribe: retos y visiones de futuro. Agenda Estado de Derecho, 2021/08/05. Disponible en: https://agendaestadodederecho.com/el-derecho-a-la-educacion-en-tiempos-de-pandemia-en-america-latina-y-el-caribe-retos-y-visiones-de-futuro/

Palabras clave: América Latina, derecho a la educación, pandemia

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ACERCA DE LA AUTORA
Ariana Guevara Gómez

Comunicadora Social de la Universidad Central de Venezuela. Máster en Gobernanza y Derechos Humanos, y Máster en Democracia y Gobierno, ambos de la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó como periodista en varios medios venezolanos e internacionales, y en el área de comunicación de Transparencia Internacional España. Investigadora predoctoral e integrante del Lab Grupo de Investigación Tecnología, Innovación y Gestión Pública (IT_GesPub) de la Universidad Autónoma de Madrid. Investiga sobre género, administración pública y tecnología.

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